Como casi todas las cosas buenas de la vida, existe su lado bueno
y su lado no tan bueno. Las realidades de ser dueño de casa no son tan
malas, pero hay algunas cosas que usted debe tener en cuenta antes de
hacer la decisión de hacer su compra.
Compromiso Financiero: Cuando usted compra una casa, tiene
que saber que su compromiso financiero es muy serio. El proceso implicará
mayores gastos que incluyen el enganche y los costos de cierre. Esto
es a veces más de lo que costaría el depósito y primer y último mes
al rentar una vivienda.
Gastos a Largo Plazo: Por regla general, durante los primeros
años de ser dueño de su casa puede resultar ser más caro que rentar
debido a los gastos de hipoteca, aseguranza, impuestos y mantenimiento.
La Flexibilidad se Reduce: Ser dueño de casa le puede atar.
Esto le limita la flexibilidad de relocalizarse en caso de cambiar
de trabajo, también le ata su dinero, ya no puede vacacionar como
antes o comprar antojos si tiene el compromiso de una hipoteca.
Menos Tiempo Libre: Los proyectos de arreglos en una casa pueden tomar
mucho de su tiempo, aún si tiene un contratista que haga el trabajo porque
esto implica tomar tiempo en seleccionarlo y controlar el trabajo.